Publicado: 15 de Febrero de 2015

ANECPLA es una organización de ámbito estatal que representa al sector de servicios de control de plagas español. En conjunto, las empresas asociadas superan, aproximadamente, el 80% del volumen de facturación del sector. Operan 1.500 empresas, da empleo a 5.000 personas y mueve 200 millones de euros.

 Se trata de un sector “muy reglado, muy específico, que ataña a las empresas, productos y empleados, aunque a falta de suficiente inspección o control”, afirmó Milagros Fernández, las empresas tienen que estar dadas de alta en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas. Se rige por el UNE 171210:2008 (Calidad ambiental en interiores. Buenas prácticas en los planes de Desinfección, Desinsectación y Desratización), que aunque no es de obligado cumplimiento, sí se hace necesario a través de un Real Decreto 830/2010, “aunque este texto -informa la ponente- es reciente y aún no está implementado en todo el sector”.

Dentro de las labores propias de la actividad de control de plagas urbanas las más importantes son las tareas de desinsectación, control de rodeodores y los servicios para evitar la legionella. La importancia de controlar las plagas urbanas radica en, primeramente, la transmisión de enfermedades de forma directa (mordiscos, picaduras, etc) o indirecta (a través de la piel, al transitar libremente por cocinas...); en segundo lugar, los problemas económicos: daños materiales, pérdida de imagen de un negocio, etc. Y, en tercer lugar, algunos efectos psicológicos que provoca, sobre todo en el hogar, como la sensación de falta de seguridad. 

Su proliferación y diseminación se puede producir por varios motivos: por la existencia de residuos, por diseños no apropiados o por falta de planificación. También son causa de plagas los edificios antiguos, los animales domésticos (garrapatas), la globalización y el cambio climático. Fernández lo ejemplarizó con la invasión que se ha producido en 30 años de la cucaracha roja; “actualmente se ha incrementado en un 70% los servicios por chinches”; o la implantación del mosquito Tigre en Barcelona al llegar junto a unos neumáticos importados desde Asia.

Por otro lado, está el problema con los biocidas, “su uso conlleva un riesgo, al igual que la existencia de plagas, por ello hay que hacer un uso sostenible”. Con la Directiva 98/8/CE de Biocidas algunos productos profesionales se están evaluando, reconsiderando y para ello se necesita inversión, “el problema es que es un sector poco rentable”, para las grandes multinacionales que desarrollan las materias activas. Por lo que el sector, “va a tener aquellas herramientas profesionales que sirvan para otros sectores afines (agricultura, por ejemplo) pero no van a ser exclusivos para nuestro sector”, porque la venta de productos químicos en el sector de servicios de control de plagas no es rentable.

Procedimiento

 “El control no significa exterminación”, puntualizó Milagros Fernández. “La exterminación es imposible”, añadió. Asimismo, en el control de plagas “el uso del producto químico es lo último” primero se responde a la pregunta de por qué están esas especies. Lo más importante es que se distinguen tres etapas: el diagnóstico de situación (análisis de las estructuras y los materiales, de los comportamientos y hábitos, factores de riesgo, entre otros, junto con una inspección). Después se llevará a cabo un programa de actuación y, finalmente, la fase de evaluación. 

“Para seleccionar el producto químico debemos valorar la eficacia; la importancia de la selección busca sólo controlar una especia concreta, pretendiendo que sea lo menos tóxico posible”, explicó la ponente. 

Los técnicos conocen los ciclos de vida de las especies, son profesionales. Ahí es donde está el valor de la actividad”. También se torna fundamental el plazo de la actividad, es decir cuándo se podrán volver a utilizar las instalaciones.El sector de servicios de control de plagas realiza también una labor de minimización de riesgos, salud pública, salud laboral y medio ambiente. 

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Control de Plagas Madrid. AGC