Publicado: 18 de Febrero de 2015

Se espera que el cambio climático altere los ecosistemas al cambiar los ciclos de vida de los insectos de manera impredecible. Científicos detectan ya un avance de estos cambios en las ciudades.

Una investigación de expertos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), demuestra que algunas plagas de insectos prosperan y se desarrollan en ambientes cálidos y urbanos, limitando el impacto de las avispas parasitoides que normalmente ayudan a mantener bajo control esas poblaciones de plagas.

Este hecho es algo que se llama un "desajuste fenológico", que se produce cuando el calendario de las etapas de la vida de organismo cambia en relación con el de la etapas de la vida de otras especies asociadas. En otras palabras, las especies que alguna vez sincronizaron sus ciclos de vida ya no están sincronizadas.

"Queríamos saber si las altas temperaturas provocan desajuste fenológico en una plaga arbórea, un insecto llamado 'Parthenolecanium quercifex', y las tres avispas parasitoides que ponen sus huevos en esas cochinillas", relata Emily Meineke, estudiante de la NCSU y autora principal de un artículo sobre el trabajo que se publica en 'Biology Letters'. "Y la respuesta fue sí y no", añade.

Específicamente, los investigadores encontraron que 'P. Quercifex' se desarrolla a principios de año en la ciudad, debido a las temperaturas más cálidas urbanas. Pero las avispas parásitas que atacan a esos insectos no se están desarrollando con anterioridad, lo que permite a las cochinillas ponen más huevos, lo que, a su vez, contribuye a poblaciones de plagas más grandes.

Las avispas utilizan a las cochinillas para ayudar a sus crías a crecer, puesto que las hembras perforan un agujero en la cáscara de los insectos hembra y ponen sus huevos en esa cavidad. Los huevos de la avispa pasan el invierno en estado latente dentro de sus anfitriones antes de eclosionar dentro del cuerpo de la cochinilla. Las avispas se alimentan de larvas y, posteriormente, la hemolinfa, o la sangre, de la cochinilla, mientras los insectos están ocupados produciendo sus propios huevos.

Normalmente, la eclosión de las larvas de avispa se producen al inicio del ciclo de desarrollo de los huevos de la cochinilla, de forma que la alimentación de las larvas de esos insectos se debilita, produciendo menos huevos. Pero los investigadores encontraron que las temperaturas más cálidas pueden cambiar ese resultado de manera significativa.

Para el estudio, los investigadores recolectaron más de 1.500 insectos en Raleigh, Carolina del Norte, la mitad de ellas en sitios fríos con gran cantidad de follaje y menos asfalto y la otra mitad de lugares más calientes con menos árboles y más superficies pavimentadas. Los insectos de sitios más cálidos produjeron el doble de huevos que aquellos de lugares fríos.

"Creemos que las cochinillas en sitios calientes comienzan a producir huevos a principios de año, antes de la eclosión de las larvas de avispa", explica Meineke. "Esto les da efectivamente una ventaja, permitiéndoles producir más huevos que los insectos que viven en los ambientes más fríos", añade.

"Para ser claros, las larvas de la avispa no se ven afectados de ninguna manera, pero las temperaturas más cálidas limitan claramente el impacto que las avispas tienen en las cochinillas", detalla Meineke. "Básicamente, con los aumentos de la temperatura global, una fórmula natural de limitar las poblaciones de cochinilla puede no funcionar nunca más", advierte.

"Cada vez más, el calentamiento que están viviendo las ciudades parece que nos ofrece una lente a través de la cual podemos entender los efectos del futuro calentamiento global", dice el doctor Rob Dunn, profesor de Ciencias Biológicas en NCU y coautor del documento. "Y el futuro a menudo depende de complejas interacciones entre las especies de las que sabemos muy poco", concluye.


Fuente: El Economista.es



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